domingo, 27 de noviembre de 2016

Carta de amor pero sin amor. Perdiendo la cuenta

Querida,

Ya han pasado unos cuantos meses desde la última vez que te escribí... Quien leyera la serie de cartas podría pensar que te había encontrado pero ya ven que no. Reconozco que al principio este hecho me obsesionava un poco pero he aprendido a convivir con ello. Sé que me gustaría encontrarte y dedicarte un par de entradas megazucaradas (2 o 3 como mucho que este blog ya no soporta más de 7 entradas al año...) después de algun aniversario o fecha que recordar. Me gustaría hacer planes de buscar piso contigo, ya que no sé si estoy preparado para vivir sólo (más económicamente que psicológicamente) y también llenar la casa de guías de viaje para buscar el próximo destino. Pero no es así. Tras la obsesión suele venir la resignación y después la indiferencia y ya hora mismo estoy en la transición de una fase a la otra... No me gusta, pero que le vamos a hacer, no hay ganas ni tiempo de pegarse golpes contra la pared maldiciendo lo desgraciado que uno ha sido en el amor, como en su momento lo fue en el trabajo.

En estos meses te reconozco que he conocido a algunas mujeres maravillosas con las que he compartido momentos. Algunas veces pensé incluso que algunas de ellas eran tú, la destinataria de estas cartas. Pero no, por unas cosas o por otras nadie se ha cruzado por mi camino para obligarme a tomar un desvío. Y también reconozco que la mayoría de veces tampoco me ha importado esto... Por suerte no ha habido tiempo para lamentarse.

Hoy sólo te quería decir que la vida sigue y que aparezcas cuando quieras, me gustaría que no tardases en aparecer, pero como siempre he acabado estas cartas pidiendote eso y aquí estamos todavía, mejor decirte que tu verás cuando le das al like, saludas en el metro, me escribes en facebook o incluso pones un comentario en este blog. Yo prometo esperarte, seguramente tomando una cerveza o un vino blanco con mi gente en algún barril.

lunes, 25 de julio de 2016

Historia de una tarde de verano de hace 15 años

Hoy me estaba acordando del verano de hace 15 años. Creo que fue el día que le cogí manía a la playa (esto es para darle un poco de épica, en realidad la playa no me gusta desde que un día me chamusqué y no pude dormir del dolor, pero esto no es tan comercial). Me acuerdo que al día siguiente me iba a mi exilio castellano y antes de irme tenía que cumplir una misión de gran importancia, quizás la más importante que había realizado hasta el momento (visto con los años si no lo era, poco le faltaba). Esa misión no era otra que declararle a una chica de clase que estaba perdidamente enamorado de ella... Vuelvo a repetir, tenía 15 años... y creo que es la primera vez que me pasaba eso de las mariposas y lo de no quitarme a alguien que no fuera yo de la cabeza. La verdad que era (y soy) muy malo para estos temas de declaraciones y demás... Sí, lo reconozco, me cuesta decirle a una tía que me gusta, ahí sin red salvavidas ni seguridad al 99% de que todo va a salir bien. Pero a diferencia de otras personas en aquella edad, tenía una notable capacidad para escribir cartas pastelosas (en otra vida debía ser el criado de Bécquer o algo de eso) de un romanticismo mezclado con edad del pavo que echaban para atrás... Pero bueno, ahí estaban, al menos podía juntar 4 frases con sentido. La cuestión es que por algún motivo que aun hoy no comprendo, me dio por pensar que sería muy bonito declararme a una chica con una de esas cartas, no darle la carta yo (se la dió un amigo, quizás si lo lee se reconocerá en estas líneas: Gracias Z.!) y huir en cuanto se la diera a más de 500 km durante 2 meses. Todo un valiente nuestro pequeño Jaume, qué podía salir mal?

Cada día tenemos que tomar un montón de decisiones que nos afectan no sólo a nosotros si no a otras personas, muchas veces a personas que no conocemos y otras a personas que conocemos más que a nosotros mismos. El problema llega cuando del hecho de no tomar esas decisiones también se derivan consecuencias, ahí el daño puede ser doble, por una parte el derivado de la propia omisión de actuar para cambiar las cosas en algún sentido y por otro ese poso que te queda durante mucho tiempo, quizás siempre de "y si...". Yo acostumbro a tomar decisiones y enfrentarme a cualquier situación en todas las cuestiones excepto en una. Y no, escribir cartas pastelosas con 30 años ya no cuela...

Por cierto, cuando acabaron las vacaciones volví, y como era de esperar y con mi buen criterio la persona a la que iba dirigida la carta me agradeció el gesto pero me dijo  que lo nuestro no podía ser... (bueno, no creo que dijera eso exactamente, pero algo por el estilo seguro...). Dudo que si hubiera sido yo quien en lugar de ir la playa le hubiera dicho a la cara lo que sentía la cosa hubiera cambiado, pero al menos no hubiera vivido 2 meses pensando que quizás todo iría bien... Pero ya sabéis eso del hombre que tropieza con las piedras y tal. Creo que era antepasado mío...

PD: No creo que leas esto, pero sin ti esta historia no hubiera sido posible. Gracias L., por ser mi primer "amor"

jueves, 3 de marzo de 2016

Sanroques, modelo de fiesta agotado (Parte I)

Los que vivimos desde que nacimos los Sanroques tenemos una relación de amor-odio con "nuestras" Fiestas. Todos sabemos que no son las mejores y que son mejorables sin embargo no podemos concebir no estar un año en ellas y por mucho que digamos que no nos duele perdernoslas, cada 14 (o 13 de agosto como este año) ahí estamos, sacrificando días de nuestras vacaciones para compartirlas con nuestros amigos y familia. Y cada 19 o 18 de agosto, en el trayecto hacia casa tras seis días de fiestas la melancolía de lo vivido te asalta... Pero, son los Sanroques un enfermo sin cura?

Sí y no, veamos. Los Sanroques ya sólo con el tirón de todos los que los hemos vivido tienen una larga vida por delante, pero o nos ponemos las pilas o pese a seguir celebrando las Fiestas del Burgo estas están condenadas a la irrelevancia. Y por qué? El principal motivo (a mi modo de ver) es que no tiene sentido reproducir en pleno siglo XXI un programa de fiestas de los años 60 o 70, los gustos no son los mismos y no nos engañemos, las fiestas del Burgo no tienen un corpus de tradiciones (salvo la Rueda y la procesión y subasta de San Roque) que justifiquen mantener inalterable el programa de fiestas durante décadas. No, los Sanroques no son los Sanjuanes y no se pueden permitir no tener programa prácticamente, como no tienen las Fiestas de Soria. Y sin embargo es lo que se hace...

El modelo Misa-Toros-Rueda-Orquesta sólo se ve alterado por los actos de las Peñas pero incluso la plaza del Rastro, el centro telúrico de las Fiestas del Burgo se ven cada vez más minorizados hasta el punto que hasta no hace tantos años durante las porronadas (para mi gusto una de las claves de la semana) prácticamente había 50 o 60 personas en el Rastro. Algunos culpan de los males de Fiestas a los locales de las peñas, en parte es cierto que se ha alejado el ambiente de fiesta del centro del pueblo y que no se ha explotado el potencial que tiene ese espacio para nuevos actos (me acuerdo al principio cuando decían que se podrían hacer disco móviles y demás en ese espacio porque no molestaba). Sin embargo el programa ya estaba agotado y se repetía antes de que se construyeran esos locales... Entonces, cuál es el principal problema? En mi opinión, el problema está claro y la solución también. Lo que hacen grandes a los Sanroques y marcan la diferencia con otras fiestas de la región, son las peñas y en especial la participación de la gente a través de ellas en todos los actos organizados por ellas. Está claro que los Sanroques no son igual formando parte de una peña o no, sin embargo estas no tienen ningún tipo de capacidad para influir en la organización ni en el programa de fiestas.

Aquí, en Catalunya y en otras zonas, sería impensable que las entidades que participan en las fiestas no tuvieran nada que decir en la organización de actos y del programa festivo sin embargo, en el Burgo es un tema tabú la participación organizada de las peñas en la preparación y desarrollo de actos festivos. Partimos de la base además que la mayoría de peñas reciben o un local o una subvención a cambio de nada, sin exigirles ningún acto ni la organización de nada. Perdiendo una cantidad de capital humano.

Hace un año y poco, la peña de la que formo parte y que hasta hace poco presidía, aprovechando una reunión con el ayuntamiento por la candidatura de los Sanroques como "Fiesta de Interés Regional", presentamos un dossier con una serie de propuestas que con un mínimo coste para el ciudadano (o sin ninguno incluso) se conseguía hacer un programa de fiestas competitivo y que sacara a los Sanroques de la muerte inducida en la que se encuentran. Estas propuestas las expondré en otra entrada como una propuesta abierta al debate entre todos los que las leais (debate abierto, otro de los problemas del Burgo...), sin embargo el resultado de esto ya os lo podéis imaginar, supongo que ese dossier en el mejor de los casos está en un cajón... Sin embargo si os puedo decir que una de las propuestas claves del proyecto (la participación de las peñas en el programa de fiestas) fue rechazada en el momento. Qué motiva al ayuntamiento a no abrir las fiestas a los ciudadanos? Por qué no se valoran las Fiestas como lo que son realmente, una posibilidad de recibir ingresos y visitantes durante una semana clave y en la que compites con muchas localidades? Por qué todo el mundo se conforma con unas fiestas que están abocadas a la insignificancia si no se actúa?

Todas estas preguntas tendrán múltiples respuestas, sin embargo (y eso es lo más triste) muchas de ellas se podrían hacer hablando del desarrollo del pueblo mismo...


domingo, 14 de febrero de 2016

Reset...

Reconozco que no tengo nada que escribir hoy. Al menos no os estoy generando falsas expectivas como hacen algunos gurús de la comunicación. No pretendo que me deis las gracias por ello, de hecho los pocos que leis este blog no estáis obligados a hacerlo...

Escribo principalmente por dos motivos, el primero es porque hoy es domingo, un domingo gris y lluvioso de febrero sin ningún otro aliciente que llenar de frases este blog. Los que habéis seguido este blog sabéis que opinión me merecen los domingos.

El segundo motivo por el cual estoy escribiendo es básicamente ese, que hace mucho tiempo que no escribía. Mucho, quizás demasiado. Pero tampoco sabría explicar el motivo por el cual no había renovado este blog. Supongo que ha influido el no tenir nada que decir (tampoco es del todo verdad esto), el no encontrar tiempo suficiente para ello (más de lo mismo)... pero supongo que ha influido más el relacionar este blog con una época pasada de la que en el fondo tampoco puedo olvidarme. Una época cercana a la depresión, por no encontrar mi sitio.

Por suerte eso ha pasado ya y por eso retomo este blog, porque pese a que no lo actualice cuando y como debería, le debo muchas cosas, muchos momentos de desahogo y mucha compañía muchos domingos por la tarde...


domingo, 22 de febrero de 2015

Deseos de cosas imposibles

Después de vivirlo en mis carnes durante muchas ocasiones he aprendido y constatado que un grupo importante de los humanos nos caracterizamos por desear aquellas cosas que no tenemos incluso las que no podremos nunca llegar a tener. Cuanto más difícil sea conseguir algo más deseo nos genera y por tanto también la mayoría de los casos mayor frustración. Porque en la mayoría de los casos deseo y frustración van de la manita de paseo como una pareja de esas tan bien avenidas que nos dan tanta rabia a los solteros perpetuos.

En mi caso especialmente me pasa con las cosas que ya he tenido y que incluso en su momento avorrecí, lo que realmente lo convierte todo en una tortura y hace que siempre me esté remitiendo al pasado como algo idílico y rajando del presente. Sí, a mi lo que me sucede es que cuando tengo algo no lo valoro suficiente o igual lo veo como una tortura y eso hace que me precipite en la toma de decisiones (hastío y decisiones mal tomadas también van de la manita por el mismo paseo que las anteriores) y que luego con perspectiva siempre piense "joder, pues no estaba tan mal", "joder,lo que daría por volver a tal" o demás expresiones por el estilo encabezadas por un "joder".

Una tortura vamos, porque es realmente ser feliz teniendo siempre en la cabeza que cuando hicieste tal o cual en el pasado la cagaste y que por el mero hecho de hacerlo el karma te va a joder y vas a volver a recaer en las decisiones chungas y así hasta el infinito en un bucle digno de uno de los castigos de la "Divina Comedia" (si estuvieras vivo Dante, te vendería los derechos de este castigo...). O asi hasta que surge algo inesperado fruto de una de estas decisiones que uno cree mal tomadas que te hace ver que por primera vez no te has equivocado y que quizás tantas otras tampoco lo eran

martes, 10 de febrero de 2015

Carta de amor pero sin amor (Y van ya...)

Estimada perfecta desconocida (o simplemente conocida sin nombre)

Han pasado unos cuanto meses desde la última vez que te escribí como podrás/podréis comprobar finalmente no fue la última carta... Puede que ni te hayas enterado de que así es o puede que sí... prefiero pensar que sí, que has seguido estas cartas anónimas lanzadas al vuelo. Puestos a mostrar sentimientos siempre mejor que hayan llegado a alguna parte verdad? En estos meses han cambiado muchas cosas en mi vida, he  cambiado de trabajo, de ciudad, he conocido a gente nueva... pero una cosa sigue igual que estaba, no sé tu nombre, ni que cara tienes, ni si te gusta comer japonés o mexicano, si te gusta más Oasis o Blur o directamente no te gustan ninguno de los 2, si estudias o trabajas, si vienes o si vas, si te gusta viajar, si te gusta el fútbol, si también te gusta más la fideuá que la paella... si te conozco o te he conocido, si nos hemos cruzado alguna vez en una calle o en el metro y nos hemos girado la cara como perfectos desconocidos que ahora somos pero que no seremos en un futuro (espero que próximo), si hemos hablado un montón de veces (o unas pocas menos) de nimiedades, del tiempo, de la putada que es madrugar, de lo bien que se estaba en la universidad sin saber lo que vendrá... Sin saber ni siquiera si existes o si has existido y te has cansado de esperar , porque quien espera desespera... Qué te voy a contar... qué me vas a contar?

Se despide hasta la próxima (o no)

J.U.G

lunes, 26 de enero de 2015

La ciudad

Luces encendidas en un edificio en el centro de la ciudad, lo que antes estaba lleno de vida (ausente eso sí) ahora espera en silencio que lleguen las 9 de la mañana de nuevo y se vuelva a llenar de gente, gente que coincide en el ascensor y en una cafetera de vending que hay en el sótano pero que nunca se ha preguntado quien es aquella persona que lleva 15 años diciéndose buenos días y hasta mañana, aunque sin la certeza de que mañana se vuelvan a ver

Desde la calle se ven dos sombras una en cada piso, miran una pantalla negra y piensan en sus cosas, por lo que sea ven más interesante perder su tiempo en esa oficina vacia que en su casa frente al televisor o en un atasco en la Ronda. No se conocen pese a que se han visto centenares de veces y sin embargo se parecen mucho. Seguramente acaben cruzándose en el Metro también, pero no se vean. Estarán buscando el amor de sus vidas en una aplicación del móvil o leyendo cualquier actualización chorra de su facebook. Y mañana vuelta a empezar. Esa es la vida en la ciudad